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jueves, 29 de abril de 2021

Cortejo fúnebre de Pedro Elías Aristeguieta. Carúpano: 27 de agosto de 1929

 


Releyendo  “Fragmentos de mi diario” del escritor ruso Máximo Gorki (1868-1936) quien escribía un breve relato relacionado con el entierro de su paisano Antón Chejov (1860-1904), recordé  que una vez había leído algo acerca de la gran cantidad de personas que presenciaron por las calles de Carúpano el funeral de Pedro Elías Aristeguieta Rojas. 

     Pedro Elías es otro hombre olvidado o descuidado por la historia, murió en nuestra ciudad portuaria el día 27 agosto de 1929 a las 7 y 30 de la mañana, el héroe cumanés, bravo combatiente, fue llevado por carupaneros hasta su entierro en nuestro cementerio. Luego fue trasladado a su tierra natal donde reposan sus restos inmortales.

     Nacido nuestro olvidado protagonista  en la cumanesa parroquia Santa Inés de la capital del Estado el día 26 de marzo de 1885, cuarenta y cuatro años fue la duración de su vida. Hijo de la señora Ana Rojas Guerra y de Don Fernando Aristeguieta Sucre algunos de sus biógrafos señalan que estaba emparentado con el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre.

     Fue uno de los protagonistas de la invasión del Falke contra la dictadura de Juan Vicente Gómez.

      He aquí una lista, indudablemente incompleta de los expedicionarios y tripulantes del navío hombres valientes y decididos entre estos, Pedro Elías y Francisco Aristeguieta que por sus actividades comerciales de la pesca tenían fuertes lazos con los marinos guaiqueríes en Mariguitar, empresario de la actividad pesquera que decidió no estudiar como si lo hicieron los de su generación. Un numeroso grupo de guaiqueríes lo acompañaron hasta la muerte.

    Destacaban los generales Román Delgado Chalbaud, Doroteo Flores y Francisco Linares Alcántara, primer venezolano egresado en la Academia militar norteamericana de West Point y oficiales de Marina como el comodoro Guillermo Egea, además de Angarita Arvelo, Raúl Castro Gómez, Francisco Linares Alcántara, Rafael M. Carabaño,  Luis López Méndez, Rafael Vegas, Pérez Frontado,  Carlos Mendoza,  Carlos Julio Rojas, Zuluaga Blanco, Alfredo Russian, Rafael M. Calcaño, Urdaneta Subero, Armando Zuluaga, Atilano Carnavalli, Jorge Parisot y Julián Grafiteux, Samuel Mac Gill, Martin Esser, Fran Zukkal (artillero), Matis Elsner, Ernesto Ziplitt (comandante del Falke)  estos cuatro últimos ciudadanos alemanes que formaban parte de la tripulación del barco y el escritor, José Rafael Pocaterra segundo al mando de la expedición, este último, fue quien ordeno zarpar para escapar y evitar ser atrapados con parte importante del parque militar. Presionado por los tripulantes so pena de caer presos con las armas en el navío ordeno tirarlas por la borda, decisión que hasta el sol de hoy causa polémica. Todos los hombres nombrados y los que faltan esperan por su merecido reconocimiento.

     Los cuales desembarcaron en la mañana del 11 de agosto de 1929. Las fuerzas expedicionarias atacantes tomaron rumbo al puente Guzmán Blanco por lo que hoy se conoce como Av. Bermúdez y para la época la Calle Larga. A unos trescientos metros los esperaba el gobierno al mando del presidente del estado Emilio Fernández, quien también murió en la refriega y era uno de los sesenta hombres que acompañaron a Cipriano Castro y a Juan Vicente Gómez cuando bajaron de los Andes y tomaron el poder. Aquellos andinos, Castro y Gómez gobernaron nueve años el primero y veintisiete el segundo, total treinta y seis años de mandato “gocho”.

    Después de tres días de fuertes combates que incluyo por vez primera una incursión aérea contra algunos alzados en Venezuela, entraron a la ciudad junto a su hermano Francisco de Paula, la tomaron pero luego tuvieron que abandonarla por falta de armas y municiones. Las fuerzas invasoras se vieron en la necesidad de dejar Cumaná y enrumbados por la vía de la serranía de la península de Paria caminando por las montañas buscando Carúpano o Güiria según se presentaran las circunstancias atravesando la cordillera, ríos y quebradas de los municipios Mejía, Ribero, Benítez y Bermúdez.

    Los revolucionarios se habían retirado por el camino de Cariaco buscando el cerro Santa Ana ubicado cerca de El Pilar (Municipio Benítez), en un tiroteo, Pedro Elías Aristiguieta,  que iba en una mula, le dieron un tiro que le destrozó la vejiga, posteriormente la herida se infectó todo se complicó y murió cuando era trasladado a nuestra ciudad. A pesar de los esfuerzos de los revolucionarios, estos no contaron con el apoyo que esperaban y terminaron rindiéndose después de un mes de combates por toda la región.

     El cuerpo de nuestro olvidado héroe fue enterrado aquí y su desfile fúnebre fue el más grande que se le haya rendido a ciudadano alguno en Carúpano a pesar del temor a las represalias que podía tomar el gobierno contra sus asistentes que contaban con la presencia de la policía represiva de Juan Vicente conocida como “la sagrada”.

     En Cumana se corrieron las siguientes anécdotas: “… fue cuando Pedro Elías ante aquella multitud de gente que llegaba de todos lados buscando armas, pidiéndolas desesperadamente, dijo. ¿Mijitos, con que armas? “.

     A las 6 de la tarde cogieron el camino de la carretera del Golfo: “…  un hombre chiquito, con sombrero margariteño, con un fusil en la mano, era Pedro Elías Aristeguieta”.     

     Saludos gracias por seguirme. 

 


 

     Referencias

ARISTIGUIETA, Pedro E. (1987): La Nueva Venezuela Revolucionaria. Memorias. Edicrea. Cumaná, Venezuela.

 ARISTIGUIETA, Francisco de P. (1988): El Diario de la Montaña. La Revolución del Falke. S/e. Cumaná, Venezuela. Referencias

 

 


     


 

sábado, 20 de marzo de 2021

Soldados de Pancho Villa invaden Venezuela liderados por Rafael Simón Urbina en el vapor “Superior” (1931) (Primera parte)

 

Los documentos encontrados en la Cancillería venezolana así como en el Archivo Histórico “Genaro Estrada” de la Secretaria de Relaciones Exteriores de México testimonian los hechos ocurridos en Coro entre los meses de octubre a diciembre de 1931 y los primeros meses de 1932, sirven, junto a otros datos bibliográficos y hemerográficos, para reconstruir lo más fielmente posible el episodio de la invasión del vapor “Superior”.

     El día 11 de octubre de 1931 venezolanos y mexicanos se enfrentan a Gómez, la información de los enfrentamientos se logra vía periódicos y más tarde por la intervención de la diplomacia Argentina.

     Rafael Simón Urbina, protagonista de esta reseña, arribo a la capital de México en 1930, donde conoció a Carlos León, abogado y profesor universitario de Boconó (Estado Táchira1868-1941) castrista y luego gomecista, preso en la Rotunda que a su vez les presenta a venezolanos exiliados allá y a funcionarios mexicanos que simpatizaban con los revolucionarios. R.S. Urbina llevaba a cabo su segunda invasión, la primera había sido por Curazao.

     Con donaciones de amigos de la causa logro sumar ahorros y alcanzo la cantidad de 6.000 pesos, con lo que pudo comprar 100 rifles embarcados, y rotulados como si fueran machetes, 6 ametralladoras Thompson, metidas en las maletas, y 30.000 cartuchos, rotuladas a manera hachas. Los participantes vendieron hasta partes de su ropa. Se le sumaron algunas amistades que estaban en regulares condiciones económicas. Ante la posibilidad de ser delatados no tuvieron mucho tiempo para preparar la expedición      

      Venezuela y México tenían rotas sus relaciones diplomáticas, a una compañía de comediantes mexicanos se les había prohibido el desembarco por el puerto de La Guaira, Gómez decía que eran unos espías, 10 años tuvieron que esperar para volver a la normalidad diplomática. La organización de la expedición, a pesar de las adversidades parecía ir viento en popa. Así fue como le escribió el 12 de junio de 1931, a su paisano adinerado, el Sr. Aranguren, maracucho propietario de concesiones petroleras en el Zulia obtenidas cuando Castro en 1907, residente en Londres, diciéndole que contaba con más de mil hombres en las serranías de Coro.

     Se suma más gente, el general Francisco Múgica natural de Michoacán, de gran figuración en los años venideros en su país, por intermedio de José Ángel Cano su amigo, colabora con otra parte del parque de guerra para la invasión, fue Múgica quien entusiasmo a un grupo importante de paisanos para que se unieran al viaje del vapor “Superior”. El cual partirá el 26 de septiembre a las 5 p.m, los 137 chicleros deben embarcar a las 2p.m, Chicleros se les dice a los campesinos cultivadores de ese fruto, así era como aparecerían inscritos para no levantar sospechas el resto de los pasajeros eran ocho venezolanos, dos italianos y un guatemalteco.

     Carlos León pasó a llamarse J. Rodríguez y Urbina como Carlos Martínez, con estos nombres falsos se realizaron los contratos relacionados con la expedición tratando de evitar ser delatados, a todos los reclutas se le efectuaron pruebas “para cerciorase del valor, conocimientos de artes de guerra y discreción”, connotados escritores afirman que muchos de ellos fueron soldados que combatieron al lado del legendario “Pancho Villa”.  

     El día 2 de octubre de 1931, ya navegando,  Urbina le explicó a  José Prevés que este sería el último almuerzo que harían de pie, la tripulación comía cómoda y abundantemente, tres pitazos eran la señal, desde ese momento los oficiales pasarían a ser, Carotti general y Silvio Maxtio comandante, el capitán Campos y el coronel Julio R. Hernández tomarían las máquinas, entretanto Cano quedaría en la proa y en la popa, Ojendis con un grupo de alzados. Entro al comedor donde bebían y comían acompañado de Arturo Mujica y le puso la pistola 45 en la cabeza al telegrafista y dijo –nadie se mueva-, se tocó el pito las veces señaladas y se apresaron a todos, incluyendo, al coronel Torres Guerra que había sido ayudante de Pancho Villa. Mientras que la marinería y el anterior capitán del “Superior” fueron encerrados en una de las bodegas. Ahora el barco tomaba rumbo a Venezuela. Un telegrama enviado por el presidente del estado Falcón a Juan Vicente Gómez decía: “Mañana los zamuros corianos comerán carne mexicana”.

Tomado de:

La crisis Diplomática entre Venezuela y México. Visión histórica 1920-1935. Mireya Sosa de León. Facultad de Humanidades y Educación UCV. Fondo Editorial Tropykos (2006)

Archivo Histórico “Genaro Estrada” de la Secretaria de Relaciones Exteriores de  México

 

 

 

 

 

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